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El Cafelito

Cambio de estación

Hay olores que te transportan. A lugares, a momentos, a sentir sensaciones pasadas, recuerdos. Como el olor de la mandarina, que siempre me recuerda al invierno, al frío...como el olor de los puestos de castañas en la calle, cuando lo ves ahí, en su lugar de siempre sientes que ya estamos en otoño. Dicen que el olor es capaz de recordarse toda la vida y que incluso cuando pasan los años, si de repente hueles algo que te es familiar eres capaz de asociarlo inmediatamente con una imagen. Es lo que los expertos en publicidad llaman Aromarketing.

Es curioso, pero es cierto, es como el olor del chocalate Nestlè, siempre me recordará a la casa de mis abuelos. Si cierro los ojos soy capaz de recordar cada detalle. Como el olor de la chimenea, del café o de las tostadas recién hechas. Me recuerdan a las mañanas de los sábados, a los días libres, al descanso. El olor a leña me recuerda a la casa de mis tios, donde siempre hay una chimena y una buena comida esperándote en invierno. Es curioso el poder de los sentidos.

Yo aún puedo recordar perfectamente el olor de mi madre. Al perfume de rosas. O el olor de mis hermanos cuando eran bebés o el olor de mi amor, cuando alquien pasa por mi lado, de repente es como si hubiera sido él el que hubiera pasado por mi lado. Siendo tan sólo el olor de un perfume.

Esta tarde acabo de ver el primer anuncio de Navidad. Adelantando las estaciones del año cuando hace tan sólo un segundo estábamos en verano. La verdad es que siempre he dicho que me encanta el verano, mucho más que el invierno pero después de tantos meses de calor echo de menos la manta en el sofá, nuestro edredón de plumas, suave y calentito. Me encanta habalr en la calle y ver como sale vao de nuestras palabras. Un buen café rodeada de amigas, una tarde de invierno o pasear con el olor a lluvia.

Parece que sí, que el otoño ha llegado...

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