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El Cafelito

En una botella...

La botella de diciembre...

Los que me leéis a menudo, sabéis que un día yo creé el tema “En una botella...”. En dichas botellas de vidrio yo metería buenos recuerdos, cada vez que estos acudieran a mi mente. Bien, pues el mes de diciembre no forma parte de mis archivos pasados en el Cafelito y por lo tanto se merece una gran botella de cristal, porque queridos amigos, diciembre de 2005 ha sido para mi un mes especial.

  Mi botella contendría: “ En primer lugar, aquella tarde en la clínica, cuando todo quedó resuelto, como un malentendido, el día en que por fin volví a respirar...El día 10 de diciembre, dos días antes de cumplir mis 25 años, en mi casa tuvo lugar una fiesta. Una fiesta estilo árabe que reunió a mis mejores amigos y que se convirtió en una de las mejores noches de mi vida. Metería el Cuz Cuz de Zora, el cuadro de girasol regalo de mis primas, el ver a mi Flaca de nuevo, metería la tarde en que decoramos el sótano y el momento en que encendí las 500 velas con mi Jelen.

En mi botella de diciembre metería también mi viaje a la Riviera Maya con mi familia. 16 personas en total. Metería el día 26 a las seis de la mañana, cuando todos nos encaminamos hacia el aeropuerto de Málaga, soñolientos y con ojos brillantes y expectantes de emoción. Metería el Hotel Bahía Príncipe Akumal, con sus piscinas, sus playas y sus animadores. La tarde en que mi maleta llegó a la recepción, dos días después de estar extraviada. Metería Chichén Itzá, el antiguo poblado maya que visitamos y los 90 escalones que subí de aquella pirámide. Dentro de mi botella estaría la tarde en Xcaret, cuando con mi sobrino Keanu en brazos él se reía mientras yo le decía Mimimimi...Sólo él sabe por qué le hacía tanta gracia, metería sus carcajadas, y el verlo colorado por el sol y con arena en los pies. Metería la tarde en que todos aprendimos a bailar merengue y el día en que mi hermana Piluca probó el tequila. Metería la noche en la Hacienda Doña Isabel, el día de fin de año y la marcha de mi hermana, mis cuñadas y yo. Metería el momento en que volvíamos a la habitación y yo me coloqué el gorro de explorador del chico que conducía el trenecito mientras Virginia tocaba el pito..Metería el chiringuito de los columpios de madera y el Daikiri de Fresa. Metería el día 31 a las 5 de la tarde, cuando en España tomabais las uvas y nosotros brindábamos con tequila...Metería todo el país de México en mi botella, su gente, sus costumbres, su comida y su hospitalidad.

Y como no, metería mi vuelta a España, el día de Reyes y uno más, por la cosa de que fueron especiales...

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