Un recuerdo...
Recuerdo cuando lo que sentía por ti me quemaba el corazón. Recuerdo cuando mis propios sentimientos me hacían odiarme a mi misma por quererte así. Recuerdo el dolor que sentía al percibir que tú jamás me verías así, como yo te veía a ti.Recuerdo perfectamente como lo que sentía por ti despareció a la fuerza, me lo arranqué yo misma con mis propias manos, me lo arranqué con rabia y dolor al ver que no era capaz de conseguirlo, a pesar de todo.
Quizás alguien pensara que confundía amistad con amor, que lo que yo sentía no era suficiente, pero se equivocaban, porque nadie, jamás, le querrá como yo le amé aquel día, en ese lugar, cuando él me miró con aquellos ojos.
A base de desengaños y situaciones reales e evidentes, no tuve más remedio que aceptar mi fracaso y continuar viéndolo como lo que es: un amigo. Desde entonces mi corazón vive aliviado y respira con normalidad. Desde que aquel especie de veneno abandonó mi ser. Sí, digo veneno porque eso era para mi, un veneno que sacaba lo peor de mi y me hacía ser egoísta. El amor a veces puede cegarte tanto que te hace enfrentarte incluso a ti misma y te hace crearte esperanzas de las que jamás lograrás salir, aún sabiendo que nunca lo lograrás.
Si él supiera lo que yo sé...
( Ayer, al leer el post de Kamala, recordé este texto y lo saqué del rincón donde lo había guardado, desde el día en que lo escribí y lo guardé, hace ya algunos años, no había vuelto a sentir aquel dolor, aquella sensación de ahogo y abandono que una vez me provocó el enamorarme de él. Hace ya mucho tiempo que sentí aquello pero de vez en cuando es bueno enfrentarte a tus antiguos sentimientos, aunque ya no sientas nada, absolutamente nada, por esa persona)
Hoy pensé en ti y quizás tú no te diste cuenta, ni siquiera has notado que pensaban en ti desde lejos. Eso no se nota, no se siente.
Creo que con solo cuatro años no le hizo mucha gracia mi llegada, más bien no le hizo ninguna. Le hizo tan poquita que incluso no sólo se comía sus uñas sino que también se comía las mías. Mi hermana era la que de pequeña me decía: Rut, vamos a jugar al escondite por casa!!! Y yo: Valeeeee (encantada de que mi hermana mayor quisiera jugar conmigo), y ella me decía: corre escóndete y yo te busco, vale?. NUNCA venía a buscarme la asquerosa...lo hacía para quitarme de en medio durante un rato...jejejeje. ahora me río pero vamos, pobrecita yo!.
Todo comenzó porque Pao decidió cambiarnos los nombres, como ella se había cambiado el suyo, pues decidió que lo mejor era cambiárselo también a sus amigas. Di que sí!. Desde entonces, Lucía pasó a llamarse Lola, así, sin más, por toda la cara. A mi me apodó Lili, ¿que por qué?, pues porque sí.
Que sencillo sería no enamorarse,
Ayer soñé que te veía, en un rincón de mis pensamientos, en un soplo de mi alegría. Ayer soñé que te veía, pero inútilmente podía llegar hasta a ti porque cuando más cerca estaba, tú dabas un paso hacia atrás.
Abrió la ventana con soñolencia...aún recordaba el sueño que había tenido aquella noche. Soñaba con él, todo había sido tan real que volvió su mirada hacia la cama, para ver si aún estaba allí, con su pelo revuelto y sus grandes ojos cerrados..pero no, él ya no estaba allí. Ella sabía que ya no volvería a ocupar ese lado derecho de la cama, que ya no le diría cosas bonitas al despertar, dándole besos, intentando ir más allá.