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El Cafelito

La despedida

La despedida Iba hundiendo los pies descalzos en la arena cálida de la mañana, el mar estaba tranquilo y el sol reflejaba sus rayos imponentes en el agua cristalina, las gaviotas sobrevolaban el cielo y a veces lo hacían muy cerca del agua e incluso mojaban sus picos para beber y referescarse. Corría una ligera brisa matinal con olor a mar y le revolvía ligeramente sus cabellos dorados. Iba caminando despacio por la orilla, mojando sus pies en el agua fresca, pensativa, con la mente muy lejos. Pensaba en una despedida, la despedida que estaba a punto de producirse.
Cerró los ojos y se detuvo, aspiró fuertemente en olor del mar, como si quisiera que toda la esencia de la playa aquella mañana llenara sus pulmones, para notar la vida dentro de ella. Abrió los ojos y observó el mar, la claridad del sol le molestó al principio pero luego acostumbró a sus ojos a tanta belleza y miró detenidamente el horizonte...qué lejos estaba. Al igual que sus sueños...ellos también estaban lejos, pero ella iba a recuperarlos aquella mañana. En cuanto fuera capaz de despedirse.
Había elegido aquella playa para hacerlo, tenía que ser allí, en esa misma orilla, con esa misma arena bajo sus pies.
Siguió caminando, pensativa e incluso se mojó hasta las rodillas, necesitaba que el agua refrescara no solo su cuerpo sino también su mente y su alma. De nuevo se detuvo y miró a ambos lados, el agua y la arena...esos si que estarían siempre juntos, formando una sola cosa. Ella volvió a clavar su vista en el lejano horizonte y se armó de valor.
Fue despojándose de todos los recuerdos que la atormentaban. Uno a uno y muy despacio. Sólo los malos, los buenos los dejó para que suavizaran su alma. Se despidió de cada uno de ellos. Se los arrancó y los tiró al mar...

Al cabo de unos segundos su respiración había cambiado, ya no era tan pesada y al caminar ganó en el paso, pues era mucho más ligero que hacía unos minutos.
Volvió a hundir los pies en la arena mojada y notó el frescor de la arena y el agua del mar juntos...entonces sin saber por qué, sonrió. Empezaba a sentirse feliz, otra vez y por fin, pero esta vez, para siempre.
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3 comentarios

dianita -

mi niñaaa!!!no sabeis lo que os echo de menos, ojala
estuvierais aqui para tomarnos unos tazones de cafe en la playita!!al leer
esto me he quedado sin palabras, me has hecho recordado muchas
despedidas que he tenido que protagonizar y que siempre han tenido lugar en la
playa.te quiero mucho mi niña, os quiero a todas tanto...mis nenasss.

Marta -

menuda envidia, tú, que tienes la playa al lado... Con estos calores primaverales, acercándose ya el verano, el buen tiempo, las vacaciones... Argh, que ganas tengo de irme de vacaciones :)

Natalia -

Ya falta menos para ir a la playa...¡Qué ganas tengo!
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